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IVA en la construcción en Paraguay: guía práctica

IVA en la construcción en Paraguay: guía práctica

Qué tasa aplica, cuándo se pierde el crédito fiscal y por qué conviene separar el IVA obra por obra desde el primer gasto.

Equipo ZETARQ · 24 de julio de 2026 · 3 min de lectura

El IVA es donde más plata se pierde por desprolijidad administrativa, no por desconocimiento. La mayoría de los constructores sabe que existe el crédito fiscal, pero lo pierde igual porque las facturas llegan tarde, mal emitidas o sin asignar a una obra.

Esta guía es orientativa y no reemplaza a tu contador. Cada situación depende de cómo esté constituida la empresa y de qué operación estés haciendo.

La tasa general es 10%

Los servicios de construcción y la mayoría de los materiales se facturan con la tasa general del 10%. Es el caso más común: si tu empresa presta servicios de construcción a un cliente, esa factura lleva 10%.

El 5% existe, pero para otras operaciones

La Ley 6380/19 mantiene una tasa reducida del 5% para determinados casos, entre ellos la enajenación de inmuebles y el alquiler de inmuebles, además de parte de la canasta básica y los intereses. Esto importa si además de construir vendés o alquilás unidades: no es la misma tasa que la de tus servicios.

La base imponible en la venta de inmuebles no es el precio total

Este es el punto que más sorprende. En la enajenación de bienes inmuebles la base imponible no es el valor completo de la operación sino el 30% de ese valor. Es decir, el impuesto se calcula sobre una porción del precio, no sobre todo.

Quién es contribuyente en esa operación también cambia según el caso, porque no es lo mismo una empresa que una persona física vendiendo a título personal. Si estás por vender unidades, ese es exactamente el momento de sentarte con tu contador antes de fijar precios.

El crédito fiscal se pierde por documentación, no por olvido

El IVA que pagás en tus compras es crédito fiscal, pero solo si el comprobante cumple los requisitos. Un timbrado vencido, un comprobante mal emitido o adulterado, o una factura que no está a nombre de la empresa, no dan crédito. Ese IVA deja de ser recuperable y se convierte en costo puro de la obra.

En la práctica esto significa una cosa concreta: revisar el comprobante cuando llega, no cuando lo busca el contador. Una factura rechazada tres meses después ya no se puede corregir con el proveedor.

Si tenés operaciones a distintas tasas, el crédito se prorratea

Cuando una misma empresa realiza operaciones gravadas, no gravadas y con bases imponibles distintas, el crédito fiscal que no se puede asignar directamente a una u otra se deduce en proporción. Una constructora que además vende inmuebles cae justo en este escenario. Si no separás bien qué compra corresponde a qué actividad, terminás deduciendo menos de lo que te corresponde, o de más, que es peor.

Por qué conviene separar el IVA obra por obra

Tres razones prácticas:

  • Tu costo real queda limpio. Si cargás las facturas por el total, el costo de la obra incluye un impuesto que en realidad vas a recuperar, y tu margen aparente es más bajo que el real.
  • La liquidación deja de ser una reconstrucción. Con el IVA separado desde el primer gasto, el cierre mensual es una consulta, no una tarea de arqueología.
  • Detectás los comprobantes malos a tiempo. Cuando cada factura se carga con su timbrado y su proveedor al momento de recibirla, el problema aparece cuando todavía se puede resolver.

En resumen

La tasa general para servicios de construcción es 10%, hay casos al 5% que aplican sobre todo a inmuebles, y en la venta de inmuebles la base imponible es el 30% de la operación. Pero lo que más plata cuesta no es equivocarse de tasa: es perder crédito fiscal por comprobantes mal cargados. Separar el IVA obra por obra, desde el primer gasto, es lo que evita esa pérdida.

Confirmá siempre tu caso puntual con tu contador.

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